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El poder del amor

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La frase “¡estoy exhausto y no me dio tiempo de hacer nada!”, es sinónimo de “tengo un bebé”. Es contradictorio y paradójico pero totalmente cierto. Estás [email protected] de tratar durante 25 minutos, una hora, o cuatro, de hacer algo que requiere tu total atención y no lograrlo. Puede ser desde lo más simple, como ir al baño o cortarte las uñas de los pies, hasta sentarte a hacer un FaceTime con un cliente. Comienzas a arder poco a poco y de pronto explotas. Le hablas fuerte, lo jaloneas, lo escondes en un closet, ¿o te metes tú? No sé qué hagan ustedes, pero a mí a veces dan ganas de huir.

Desde que mi chica agarró una chamba de tiempo completo, paso todo el tiempo que puedo en casa disfrutando de mi hijo y apuesto a sacar la chamba impecable, como siempre. Tengo que aceptar con mucho valor y vergüenza que yo no entendía lo que esta “chamba” implicaba antes de vivirla. “¿Exhausta de hacer nada?”, pensaba.

4 tips para esos momentos imposibles

  1. Pide ayuda: Si no hay nana, puede ser tu hermano o tu vecina. Es indispensable contar con apoyo. Y para quienes les dispara la culpa, recuerden que nuestros hijos e hijas también necesitan construir otro tipo de relaciones. Quizá ellos descansan tantito de la autoridad y eterna cautela que los papás tratamos de asegurar.
  2. Planeación: Dosifica tus esfuerzos y no trates de hacer más de lo que puedes. La verdadera disciplina consiste en darle prioridad a las cosas en el momento adecuado. Si sabes que puede venir apoyo, busca resolver pendientes y sacar adelante cosas que no puedes hacer mientras los críos están al acecho. Ejercicio, meditación, ver la novela, jalón de orejas a subalternos, ¡qué sé yo!
  3. Agárralo absorto o dormido: Aprovecha esos ratitos que pasa investigando texturas o jugando tranquilo. Aprende a identificar esos momentos para tomar la laptop o salirte de su cuarto a hacer un par de llamadas. También durante sus siestas puedes hacer cosas que requieran toda tu atención, desde que lo veas perdiendo la batalla contra El Mago de los Sueños, puedes comenzar a plantear tu espacio de trabajo óptimo mientras duerme. ¿Un tecito? Pero ¡ojo!, no olvides dormirlo bien antes de empezar a hacer alguna actividad. Considera ponerle música o ruido blanco para que no lo despierte cualquier sonido.
  4. Amor, aprendizaje-juego y disciplina: Ya sé que suena a lo que dice el “encantador de perros”, pero si no juegas con tu hijo, si no recibe de ti el material educativo, así como la seguridad de que es querido, atendido y cuidado, le será difícil entrar en esos importantes periodos de juego/aprendizaje independiente.

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¿Y el poder del amor? Pues es la mejor parte de todo lo que tiene que ver con nuestros hijos, parejas y amigos. No necesitamos paciencia porque tenemos el amor de nuestro lado para compartir, respetar y tolerar el momento que cada quién vive y dejarnos ganar con sus risitas y monerías cotidianas. ¡Feliz mes del amor!

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